Los bonos convertibles del Banco Popular no son sólo productos complejos también son productos arriesgados

Los bonos convertibles del Banco Popular no son sólo productos complejos también son productos arriesgados

La Ley del Mercado de Valores, la CNMV y la jurisprudencia califica a los bonos convertibles del Banco Popular como productos complejos de alto riesgo, por lo que la entidad financiera que los comercializa está obligada a proporcionar al cliente minorista un elevado estándar informativo

La Audiencia Provincial de Soria se ha pronunciado el pasado 2 de marzo en Sentencia nº 27/2017, ha desestimado el recurso de apelación interpuesto por el Banco Popular, confirmando la sentencia dictada por el Juzgado de Primera Instancia, condena en costas a la entidad y declara la nulidad de todas las operaciones derivadas de la contratación de las obligaciones convertibles, acordando la reciproca restitución de las prestaciones más los intereses legales.

En primer lugar, debemos hacer mención a la naturaleza de este producto financiero complejo y arriesgado. Pues bien, Los Bonos Convertibles del Banco Popular (Bonos Subordinados Necesariamente Convertibles en Acciones del Banco Popular) son un producto financiero mediante el cual y, a través de distintas etapas, hasta llegar a la conversión en acciones ordinarias de esa misma entidad, el banco se recapitaliza, siendo su principal característica la de que al inicio otorgan un interés fijo, mientras dura el bono, pero después, cuando el inversor se convierte en accionista del banco, la aportación adquiere las características de una inversión de renta variable, con el consiguiente riesgo de pérdida del capital invertido; es claro que se trata de un producto no solo complejo, sino también arriesgado. Lo que obliga a la entidad financiera que los comercializa a suministrar al inversor minorista una información especialmente cuidadosa, de manera que le quede claro que, a pesar de que en un primer momento su aportación de dinero tiene similitud con un depósito remunerado a tipo fijo, a la postre implica la adquisición obligatoria del capital del banco y, por tanto, puede suponer la pérdida de la inversión. Este producto funciona inicialmente con unas determinadas características que varían posteriormente cuando se convierten en renta variable, siendo la conversión a un tipo ya determinado, no estando el inversor protegido contra bajadas de la cotización de la acción.[1].

Por otro lado, debemos recordar la Sentencia nº 411/2016 de 17 de junio del Tribunal Supremo que apuntaba que nos encontramos ante un producto complejo y difícil entender, señalando: “El propio art. 79 bis 8 a) LMV parte de dicha diferenciación y considera los bonos necesariamente convertibles en acciones como productos complejos (…) Pero es que además, si tenemos en cuenta, que los bonos necesariamente convertibles en acciones del Banco Popular son un producto financiero mediante el cual y, a través de distintas etapas, hasta llegar a la conversión en acciones ordinarias de esa misma entidad, el banco se recapitaliza, siendo su principal característica que al inicio otorgan un interés fijo, mientras dura el bono, pero después, cuando el inversor se convierte en accionista del banco, la aportación adquiere las características de una inversión de renta variable, con el consiguiente riesgo de pérdida del capital invertido; es claro que se trata de un producto no solo complejo, sino también arriesgado. Lo que obliga a la entidad financiera que los comercializa a suministrar al inversor minorista una información especialmente cuidadosa, de manera que le quede claro que, a pesar de que en un primer momento su aportación de dinero tiene similitud con un depósito remunerado a tipo fijo, a la postre implica la adquisición obligatoria del capital del banco y, por tanto, puede suponer la pérdida de la inversión.”

Así las cosas, la Sentencia de la Audiencia Provincial de Soria, en relación con la relación de asesoramiento existente entre las partes, dispone que: “(…) en este caso hubo asesoramiento, en tanto que el cliente adquirió los bonos porque les fueron ofrecidos por los empleados de Banco Popular. Existe asesoramiento cuando la iniciativa parte de la empresa de inversión que ofrece el producto a sus clientes y recomienda su adquisición.” Y sobre la orden de compra, añade: “En este caso no consta que se proporcionara esa información y la que aparece en la orden de compra no es adecuada ni tampoco explicaba la naturaleza de los bonos y los riesgos que se asumían en función de la fecha de conversión.”

Sobre la existencia de error vicio en el consentimiento, Popular alega que se proporcionó información suficiente sobre la inversión, puesto que se entregó tríptico resumen, orden de compra y test MiFID de conveniencia. Así, la Sentencia señala que el quid de la información no está en lo que suceda a partir del canje, sino en lo que sucede antes del mismo:“(…) al inversor le quede claro que las acciones que va a recibir no tienen por qué tener un valor necesariamente equivalente al precio al que compró los bonos, sino que pueden tener un valor bursátil inferior, en cuyo caso habrá perdido, ya en la fecha del canje, todo o parte de la inversión.” Añadiendo en relación a la entrega del tríptico que:“(…) debe informar al cliente de las condiciones de la conversión en acciones de las que deriva el riesgo de pérdidas al realizarse el canje. El mero hecho de entregar un tríptico resumen del producto en el que se haga referencia a la fecha de valoración de las acciones no basta por sí mismo para dar por cumplida esta obligación de informar sobre el riesgo de pérdidas. Mas cuando a dicho tríptico no se acompaña la nota de Valores, más cuando en la explicación verbal, no se tuvo en cuenta la nota de valores, no se le explicó la forma en que se iba a producir el canje de la inversión en acciones. No existe constancia de qué índices de referencia se tomaban en cuenta para el canje obligatorio. No sabiendo ni tan siquiera porqué existiendo una fecha de vencimiento del producto, con canje forzoso en dicha fecha, diciembre de 2013, se anticipó su canje obligatorio, es decir, no a instancia del cliente, a una fecha que ni tan siquiera figuraba en la orden de inversión realizada”

Resulta relevante el análisis que hace la Audiencia Provincial de Soria sobre el perfil de los clientes y la clasificación como cliente profesional o minorista, estableciendo que: “Ante la falta de clasificación especifica del cliente para la celebración de este contrato en particular, esta Audiencia tiene que sostener que los actores han de ser considerados como clientes minoristas, tomado en cuenta la actividad inversora de la parte demandante. Y el hecho que no es persona jurídica, no tiene la condición de inversor institucional, y, en cualquier caso, porque la falta de clasificación previa de la entidad determina que tenga que ser necesariamente así considerado. (…) El hecho de tener un patrimonio considerable, o que los clientes hubieran realizado algunas inversiones previas, no los convierte tampoco en clientes expertos. No siendo la parte actora cliente profesional,” Debemos recordar que para que un cliente minorista sea considerado cliente profesional, debe renunciar de forma expresa a su tratamiento como minorista.

Sacristán&Rivas Abogados recomienda, ante las valoraciones judiciales transcritas en relación con la naturaleza de los Bonos Convertibles del Banco Popular y la documentación contractual entregada por la entidad, revisar las contrataciones efectuadas en esta materia, debiendo acudir a expertos cualificados en la materia, para la realización de un estudio sobre el caso concreto y el análisis de la idoneidad de realizar una reclamación, estando este Despacho a su disposición a tales efectos.

Sacristán&Rivas Abogados

[1] http://www.sacristan-rivas.es/bonos-convertibles-banco-popular/

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