La CNMC considera que hay pruebas de una manipulación de precios en el Mercado de Derivados

La CNMC considera que hay pruebas de una manipulación de precios en el Mercado de Derivados

La CNMC ha acusado a BBVA, Banco Santander, Caixabank y Sabadell de ponerse de acuerdo en la fijación de precios en el mercado de derivados.

La Comisión Nacional del Mercado y de la Competencia, en adelante CNMC, ha acusado a Banco de Santander, Caixabank, BBVA y Sabadell de haber participado en un cártel en la contratación de derivados de tipos de interés. Las entidades acusadas tienen un plazo de tres semanas para presentar alegaciones y defenderse de las acusaciones. Una vez pase el plazo, y dependiendo de los argumentos de defensa de las mismas, los responsables de la investigación pueden o desestimar y archivar el caso, o bien remitírselo al Consejo de la CNMC para que, en el plazo de seis meses, se instruya formalmente el caso, y si se encontrasen pruebas fehacientes que acrediten que nos encontramos ante un cártel de formación de precios y reparto de mercado, se proceda a las consiguientes sanciones[1].

En primer lugar, debemos señalar que la CNMC es el organismo que garantiza la libre competencia y regula todos los mercados y sectores productivos de la economía española para proteger a los consumidores, teniendo personalidad jurídica propia. Además, es un órgano independiente del Gobierno y está sometido al control parlamentario. Entró en funcionamiento el 7 de octubre de 2013[2].

Por consiguiente, en abril de 2016 se denunció ante la CNMC un supuesto cártel de precios en el mercado de derivados, ofrecidos por las entidades al mercado como un mecanismo de cobertura ante posibles alzas de los tipos de interés. Así las cosas, LA Comisión abrió expediente con el fin de investigar el mercado de referencia para corroborar si la denuncia era el indicio de una operativa que afectaba a todo el mercado o si, por el contrario, sólo era un caso aislado[3].

En resumen, la gravedad de estos hechos, lleva a la conclusión de que algunas entidades financieras han aprovechado su posición dominante en el mercado, abusando de ella para beneficiarse de las operaciones de sus clientes. Esto genera desequilibrios fruto de la asimetría de la información, que son contrarios a la normativa del mercado de valores relativa a la tutela de los inversores, y a las más elementales pautas de actuación conforme a las reglas de la buena fe. En definitiva, las entidades financieras disponen de todos los medios técnicos y humanos, estando altamente cualificados. Por este motivo, resulta necesario que, en el cumplimiento de sus obligaciones, las mismas hagan bien su trabajo. Por desgracia, las grandes entidades han gozado de absoluta impunidad en los últimos años, como consecuencia de la falta de controles efectivos por parte de los supervisores, que en muchos casos, también han sufrido el efecto de la asimetría, y han confiado, en exceso, en unas empresas cuya cultura corporativa había cambiado de forma radical, hacia patrones no éticos y dominados por incentivos económicos perversos. Por todo ello, se ha dado un giro en la cultura del cliente quien ha pasado de una relación basada en la confianza, que le llevaba a confiar en la entidad sus ahorros e intereses patrimoniales, a otra bien distinta basada en la desconfianza y en las reclamaciones judiciales y extrajudiciales[4].

En conclusión, este escándalo es sólo un ejemplo de algo mucho más profundo, siendo la punta del iceberg, pues con esta investigación se pone bajo sospecha la gestión de las entidades financieras en relación con los derivados. Con frecuencia cuando se reclama al banco en vía judicial, argumentan que los clientes son ambiciosos inversores a los que no les importaba asumir riesgos a cambio de beneficios, lo que resulta inadecuado en los términos establecidos por la Ley del Mercado de Valores, cuando comprobamos que esos inversores eran minoristas, sin formación específica en mercado de valores, que, realmente invirtieron donde las propias entidades les recomendaron, tal y como señala la STS nº 32/2016 de 4 de febrero, apuntado: “8.- El banco prestó al cliente un servicio de asesoramiento financiero, lo que le obligaba al estricto cumplimiento de los deberes de información ya referidos; cuya omisión no comporta necesariamente la existencia del error vicio, pero puede incidir en la apreciación del mismo, en tanto que la información –que necesariamente ha de incluir orientaciones y advertencias sobre los riesgos asociados a los instrumentos financieros- es imprescindible para que el cliente minorista pueda prestar válidamente su consentimiento, bien entendido que lo que vicia el consentimiento por error es la falta del conocimiento del producto y de sus riesgos asociados, pero no, por sí solo, el incumplimiento del deber de información.”

Sacristán&Rivas Abogados recomienda que, ante la investigación de la CNMC sobre un posible cártel en la fijación de precios en los derivados por parte de Banco Santander, BBVA, Caixabank y Sabadell, tanto las empresas como los particulares, revisen las contrataciones efectuadas y acudan, tan pronto sea posible, a expertos cualificados en la materia, para poder realizar un estudio del caso concreto, y si así interesa, pueda plantearse la reclamación correspondiente, exigiendo los daños que eventualmente les hubiera podido causar el sobreprecio en esos derivados, estando este Despacho a su disposición a tales efectos.

 

Sacristán&Rivas Abogados

Sacristán&Rivas Abogados. Especialistas en Derecho Bancario y Productos Financieros

 

[1] http://cincodias.com/cincodias/2017/01/24/mercados/1485285611_808237.html

[2] https://www.cnmc.es/es-es/cnmc/sobrelacnmc.aspx

[3] http://cincodias.com/cincodias/2016/04/07/mercados/1460045105_262310.html

[4] http://www.sacristan-rivas.es/manipulacion-del-mercado/