Derivado implícito comercializado por BBVA

Derivado implícito comercializado por BBVA

El T.S. ha señalado que los incumplimientos de BBVA en la contratación del derivado implícito han incidido no sólo en el coste de una eventual cancelación anticipada, sino también en la determinación del interés, por lo que la reparación del daño debe incluir también el coste inicial negativo del producto.

El Tribunal Supremo se ha pronunciado en Sentencia nº 615/2020, de 17 de noviembre, sobre el cálculo del daño en relación con los incumplimientos de BBVA en la contratación de un derivado implícito. El día 28 de febrero de 2005 una sociedad limitada suscribió con BBVA un contrato de préstamo hipotecario que, para el cálculo del interés, incluía un derivado implícito. El 9 de julio de 2009, las partes acordaron la modificación del contrato que afectó sólo a la concesión de un período adicional de carencia y el 28 de junio de 2012 ambas partes convinieron otra novación del préstamo hipotecario, que afectó al derivado financiero y cuyos efectos se retrotrajeron a noviembre de 2011. La sociedad interpuso demanda solicitando como acción principal la nulidad por error vicio en el consentimiento del derivado implícito, acción que fue estimada por el Juzgado de Primera Instancia. BBVA interpuso recurso de apelación siendo éste estimado parcialmente, toda vez que la Audiencia Provincial desestimó la acción de vicio en el consentimiento pero estimó la de responsabilidad contractual por incumplimiento de los deberes de información por parte de la entidad y en la indemnización no incluyó las cantidades relativas al coste inicial negativo del producto.

El cliente interpuso recurso ante al Tribunal Supremo solicitando se incluyera en la indemnización no solo el eventual coste de cancelación anticipada del derivado implícito sino también el coste inicial negativo del producto, señalando la Sala lo siguiente: “Al analizar la cuestión hay que partir de la conducta identificada por la Audiencia como incumplidora de las obligaciones de información en el marco de la relación de asesoramiento financiero, para apreciar a continuación qué perjuicio ha podido ocasionar. Esta conducta, en los términos empleados por la Audiencia, no se limita al coste de cancelación, sino que incluye también el coste inicial negativo, que ha podido tener una repercusión en el funcionamiento del derivado para determinar en cada caso el interés aplicable. De este modo, la conducta ha incidido no sólo en el coste de una eventual cancelación anticipada, sino también en la determinación del interés, y por eso su reparación debe alcanzar a lo que se hubiera cobrado de más si al tiempo de la contratación del préstamo con el derivado implícito, no hubiera habido coste inicial negativo, que deberá calcularse en ejecución de sentencia.”

Sacristán&Rivas Abogados entiende, que para poder tomar decisiones de inversión adecuadas, resulta de vital importancia conocer cuál es la realidad exacta y especifica del instrumento financiero complejo y sus especificidades. Por lo que, recomendamos a todos aquellos, independientemente de su perfil profesional, que en sus contratos de financiación tengan incorporado un derivado implícito que, acudan, cuanto antes, a expertos cualificados, para la realización de un análisis individualizado del caso concreto y un estudio de las posibilidades de defensa, si así interesa, estando este Despacho especializado en la materia y a su disposición a tales efectos.

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