La CNMV adopta las directrices de la ESMA para la evaluación de conocimientos y competencias de los empleados de banca

La CNMV adopta las directrices de la ESMA para la evaluación de conocimientos y competencias de los empleados de banca

La European Securities and Markets Authority (en adelante, ESMA) O Autoridad Europea de Valores y Mercados, creada por el Reglamento de la UE nº 1095/2010, del Parlamento Europeo y del Consejo ha sustituido al Comité Europeo de Valores (CESR) con fecha 1 de enero del 2011, ha publicado el pasado 22 de marzo de 2016 las Directrices para la evaluación de conocimientos y competencias[1]. El objetivo general de la Institución, que está integrada en el Sistema Europeo de Supervisión financiera es proteger el interés público, contribuyendo a la estabilidad y efectividad del sistema financiero de la Unión Europea a través de un nivel sólido, efectivo y coherente de regulación y de supervisión.

El objeto de las Directrices es el establecimiento de criterios para la evaluación de los conocimientos y competencias que se exigen en el art. 25.1 de la MiFID II. Se trata de buscar una mayor convergencia en los conocimientos y competencias del personal que preste asesoramiento de inversión o proporcione información sobre instrumentos financieros, depósitos estructurados, etc., y que las autoridades competentes evalúen la adecuación del cumplimiento de los requisitos. La fecha de la entrada en vigor del documento será el próximo 3 de enero de 2017.

La ESMA establece normas mínimas para la evaluación de los conocimientos y competencias del personal que presta los servicios antes descritos, sin perjuicio de que las autoridades competentes puedan exigir niveles superiores de conocimientos y competencias al personal que preste el asesoramiento y al personal que proporcione información. Pues bien, la Institución exige que el nivel y la profundidad de conocimientos y competencias de aquellos que prestan asesoramiento en materia de inversión, debe ser mayor que el de quienes solo proporcionan información sobre productos y servicios de inversión. Además, las sociedades tendrán que asegurarse de que el personal que presta los servicios pertinentes posee los conocimientos y competencias necesarios para cumplir tanto los requisitos legales y reglamentarios como las normas de conducta ética. Se debe asegurar que el personal conoce, entiende y pone en práctica las políticas y procedimientos internos de la sociedad destinados a garantizar el cumplimiento de la MiFID II. Esta función de cumplimiento deberá incluirse en un informe que se remitirá al órgano de administración de la sociedad.

La ESMA en orden a los criterios de conocimientos y competencias del personal que proporciona información sobre productos de inversión, establece que el mismo debe conocer lo siguiente:

  1. Las características, riesgos y aspectos esenciales de los productos de inversión que ofrece la sociedad, debiendo prestarse mayor atención cuando se proporcione información sobre productos caracterizados por niveles de complejidad mayores.
  2. Saber cuál será el importe total de los costes y gastos en los que incurra el cliente en el contexto de las operaciones de un producto.
  3. Conocer las características y alcance de los servicios de inversión o servicios auxiliares.
  4. Ser conocedores del funcionamiento de los mercados financieros y cómo afectan al valor y la fijación de precios de los productos de inversión sobre los que facilitan información a los clientes.
  5. Deben saber cuál es el efecto de las cifras económicas y acontecimientos nacionales, regionales y globales en los mercados financieros y en el valor de los productos de inversión sobre los que informan.
  6. Entender la diferencia entre escenarios de rendimientos pasados y rendimientos futuros y los límites de los pronósticos de previsión.
  7. Conocer asuntos relativos al abuso del mercado y al blanqueo de capitales.
  8. Deben poder evaluar los datos relativos a los productos de inversión sobre los que proporcionan información, tales como documentos clave para los inversores, folletos informativos, estados financieros o datos financieros.
  9. Conocer las estructuras especificas del mercado para los productos de inversión y, cuando proceda, sus plataformas de negociación o la existencia de mercados secundarios.
  10. Ostentar conocimientos básicos sobre los principios de valoración para el tipo de productos de inversión respecto a los que se proporciona información.

En cuanto a los criterios de conocimientos y competencias del personal que presta asesoramiento en materia de inversión, ostentan las mismas obligaciones descritas anteriormente y se le añaden las siguientes:

  1. Tener conocimientos básicos de los principios de valoración para el tipo de producto de inversión ofrecidos o recomendados a los clientes.
  2. Conocer los fundamentos de la gestión de carteras, incluido ser capaz de conocer las implicaciones de la diversificación relativa a las alternativas de inversión individuales.

En caso de incumplimiento, serán las sociedades las que determinen cuáles son las responsabilidades del personal, aunque deberán asegurarse de que el personal que preste servicios pertinentes a los clientes es evaluado atendiendo a una cualificación y experiencia adecuada. Además, tendrán que llevar a cabo una revisión interna o externa, al menos una vez al año, de la evolución y las necesidades de experiencia del personal, adoptando las medidas necesarias para cumplir los desarrollos normativos. Deberán poder garantizar que presentan ante la Autoridad Competente, previa petición de la misma, los registros relativos a los conocimientos y competencias del personal. Por otra parte, las sociedades tienen la obligación de garantizar que en los supuestos de que un empleado no haya adquirido los conocimientos y competencias necesarios no podrá prestar tales servicios. No obstante, si el mismo no ha adquirido la cualificación adecuada o la experiencia necesaria, podrá prestar los servicios pertinentes bajo supervisión durante un plazo no superior a 4 años. Los empleados supervisores de otros empleados en cuanto a los conocimientos sobre el funcionamiento de los mercados financieros y cómo afectan el valor y la fijación de precios de los productos, tendrán que tener la cualificación necesaria. En este sentido, las sociedades tendrán que garantizar que la función de supervisión está adaptada a los servicios que el empleado supervisado presta y si los mismos están dirigidos al cliente, el empleado supervisor asume la responsabilidad como si fuere él mismo quien los prestare, incluido el informe de idoneidad cuando se presta asesoramiento.

El 23 de mayo la CNMV ha notificado a la ESMA su intención de cumplir con las Directrices, reuniéndose con el sector afectado para debatir las distintas alternativas para dar cumplimiento a las Directrices[2].

Sacristan&Rivas Abogados

 

[1] http://www.newslettercnmv.es/wp-content/uploads/2016/05/Directrices.pdf

[2] http://www.rdmf.es/wp-content/uploads/2016/05/cnmv-adopta-directrices-esma-sobre-conocimientos-y-competencias.PDF

 

Sacristán&Rivas Abogados. Especialistas en Derecho Bancario y Productos Financieros