Necesidad de consentimiento del acreedor para la sustitución del deudor originario. Efectos de su inexistencia. Sentencia de la Sala Primera del T.S

El recurso de casación, que resuelve la Sentencia del Tribunal Supremo de 5 de noviembre de 2015, versa sobre la necesidad de consentimiento del acreedor para que pueda ser sustituido el deudor por uno nuevo. Así, la falta de consentimiento produciría la inexistencia de liberación del primitivo deudor de sus obligaciones con el acreedor, siendo el acuerdo otorgado entre los dos deudores, sin conocimiento ni consentimiento del acreedor, una asunción cumulativa de deuda entre dos deudores, con el efecto de convertir la responsabilidad de los dos deudores, en relación con el acreedor, solidaria.

La cuestión objeto de análisis versa sobre el reconocimiento en un concurso, del crédito derivado de la venta de unas acciones que unos particulares hicieron a la concursada. Las acciones fueron, a su vez, vendidas a otra sociedad, declarada posteriormente también en concurso, reconociéndose el crédito correspondiente al precio de las acciones, de los particulares.

El Tribunal Supremo entiende que para que la asunción de deuda por un tercero tenga efectos novatorios y libere al deudor originario, resulta necesario el consentimiento del acreedor. Por el contrario, cuando no es consentida por el acreedor, constituye una asunción cumulativa de deuda, esto es, el deudor originario no queda liberado, sino que se incorpora un nuevo obligado que refuerza la garantía de pago. Frente al acreedor, existe un vínculo de solidaridad entre deudores, el originario y el sustituto. La sala resalta que no se debe confundir el conocimiento del acreedor con el consentimiento en la asunción de deuda por un tercero que tenga efectos liberatorios para el deudor originario, apuntando que “Incluso en el caso de que el acreedor, una vez conocida la celebración del negocio que genera la asunción de deuda, actué contra el deudor sustituto, tal actuación, no significa que se haya producido un consentimiento tácito que corrobore el acuerdo de cesión y libere al deudor originario, puesto que precisamente uno de los efectos de la asunción cumulativa de deuda es la acumulación de garantías que permite al acreedor dirigirse contra el deudor originario, contra el sustituto o contra ambos. Sería absurdo considerar que el aprovechamiento por el acreedor de la incorporación de un deudor cumulativo que refuerza su posición crediticia, traiga como consecuencia justamente la liberación de ese deudor originario por considerar que la actuación del acreedor contra el nuevo deudor constituye un consentimiento tácito de la novación que libere de su deuda al deudor originario. ” Esto supone, que tal y como ya se estableció en la instancia, que la asunción de deuda no fue consentida por los acreedores, resaltando que el hecho de que éstos comunicaran su crédito en el concurso del deudor sustituto, y, que el crédito fuera reconocido en el mismo, sólo significa que se reconoció la eficacia de la incorporación de un nuevo deudor frente a los acreedores, pero no supone la liberación del deudor originario, como apreció la Audiencia. Así, y de acuerdo con lo reconocido en la jurisprudencia, la relación entre el deudor originario y el sustituto es de solidaridad pasiva frente al acreedor, en el caso concreto, los vendedores podrían obtener el reconocimiento del crédito derivado de la venta de las acciones realizada en el concurso de ambos deudores. En definitiva, se trata de plasmar en el ámbito concursal lo previsto en el art. 1144 del Código Civil.

Enlace con Cendoj: 28079110012015100584

http://www.poderjudicial.es/search/doAction?action=contentpdf&databasematch=TS&reference=7518755&links=&optimize=20151113&publicinterface=true

Sacristán&Rivas Abogados