Swap Banco Santander: la experiencia de una empresa en contratación de préstamos o leasing no presume experiencia en materia financiera

Swap Banco Santander: la experiencia de una empresa en contratación de préstamos o leasing no presume experiencia en materia financiera

El Tribunal Supremo se pronuncia sobre la contratación de un Swap de Banco Santander por parte de una empresa, estableciendo que no se considera ostentar conocimientos específicos en los mercados financieros, por concertar contratos de leasing o préstamos hipotecarios.

El Tribunal Supremo en Sentencia nº 37/2018 de 24 de enero se ha pronunciado, sobre la nulidad por error vicio en el consentimiento del encadenamiento de varios contratos de Swap de Banco Santander. El juez de primera instancia estimó la demanda interpuesta por la Sociedad Limitada declarando la nulidad del Contrato Marco de Operaciones Financieras, en adelante CMOF y las confirmaciones de permuta financiera de tipos de interés (swaps), obligando a las partes a la restitución reciproca de los cobros y pagos efectuados a raíz de las operaciones, más los intereses legales. Banco Santander interpuso Recurso de Apelación, que fue estimado por la Audiencia Provincial, argumentando: “Descendiendo al supuesto enjuiciado, las partes pactaron en los anexos de los contratos que manifestaban conocer y aceptar los riesgos inherentes o que puedan derivarse de la realización de la operación, y que no habían sido asesoradas sobre la base de sus propias estimaciones y cálculos de riesgos. Por tanto, es evidente que la entidad actora asumía el riesgo de que las liquidaciones le resultasen perjudiciales, sobre todo si por tener por objeto social la promoción inmobiliaria, se podría representar el carácter aleatorio del contrato. Que quien contrata es la administradora de la empresa, a la que le es exigible una actuación diligente, propia y singular de un ordenado empresario, con capacidad para desempeñar dicho cargo. Cuando recibe una liquidación negativa en el mes de noviembre de 2007, la actora decide extinguir el contrato y formalizar uno nuevo. Ese no es el comportamiento que se espera de un ordenado y diligente empresario.”

De esta manera, la Sentencia señala que nos encontramos ante un producto financiero complejo de alto riesgo, y que la condición de empresario del cliente, no presume tener conocimientos específicos en los mercados financieros y en la contratación de swaps, señalando: “La sentencia recurrida sobre la base de estos datos, probados y respetados, contradice la jurisprudencia de la sala, que afirma en las sentencias 549/2015, de 22 de octubre, 633/2015, de 19 de noviembre, y 651/2015, de 20 de noviembre, entre otras, que no basta con los conocimientos usuales del mundo de la empresa, pues son necesarios conocimientos especializados en este tipo de productos financieros para que pueda excluirse la existencia de error o considerar que el mismo fue inexcusable. Por tratarse de una empresa que contrae préstamos, con o sin garantía hipotecaria, o concierta contratos de leasing, no puede presumirse en sus administradores o representantes unos específicos conocimientos en materia bancaria compleja. Por idénticos motivos de cualificación para negociar esta clase de productos, se ha excluido el carácter excusable del error aun interviniendo un asesor fiscal.”

Por otra parte, sobre la contratación sucesiva de los contratos de swap, establece la Sala: “Tampoco puede inferirse esa falta de diligencia de la concatenación sucesiva de los contratos, pues ello, per ser, no constituye indicio de que el cliente conociera el producto y sus riesgos, sino que, por el tiempo en que se produjo la contratación y las circunstancias que concurrían, muestra más bien que se trataba de una huida hacia adelante, presidida por el desconocimiento.” Por último, sobre el incumplimiento de las obligaciones de información, apunta el Tribunal Supremo, lo siguiente: “Por tanto, ese déficit de información, en estrecha relación con la calificación de minorista de la actora, puede hacer presumir el error en quién contrató (…)Ya se ha dicho, que una cosa es que un empresario acometa, en el secto de su empresa, operaciones empresariales de riesgo, y otra que ello, sobre todo cuando se ha calificado de minorista, suponga que sea idóneo para contratar productos de riesgo y complejos o conveniente.”

Sacristán&Rivas Abogados ante la jurisprudencia reciente en materia de swaps de Banco Santander contratados por empresas, recomienda revisar las contrataciones efectuadas en la materia y acudir, cuanto antes, a expertos cualificados en la materia, para la realización de un estudio sobre la información suministrada en la contratación del producto (naturaleza y riesgos específicos, valor inicial del swap, cancelación anticipada y método de cálculo, previsiones de los tipos de interés/acciones/etc.,) y un análisis de las posibilidades de defensa, estando este Despacho especializado en la materia, y a su disposición, a tales efectos.

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