Criterios indemnizatorios en caso de resolución de un contrato de distribución

Criterios indemnizatorios en caso de resolución de un contrato de distribución

La STS de 16 de marzo del presente año trata de una cuestión más que conocida por los estudiosos del derecho de la distribución, por nuestros Juzgados y Tribunales, y por los actores de la distribución comercial: nos referimos a la procedencia o no de la aplicación analógica al contrato de distribución comercial de las indemnizaciones que la Ley del Contrato de Agencia (LCA) prevé para este último.

                Resumidamente, la LCA prevé dos indemnizaciones para el caso de extinción del contrato de agencia:

  • La indemnización por clientela (art. 28), admisible tanto si el contrato se ha celebrado por tiempo determinado o indefinido, y que tiene como presupuestos (i) que el agente haya aportado nuevos clientes al empresario o incrementado sensiblemente las operaciones con la clientela preexistente, (ii) que la actividad anterior pueda seguir produciendo ventajas sustanciales al empresario, y (iii) que resulte equitativamente procedente por las circunstancias concurrentes. La LCA se refiere asimismo a su cuantía: “no podrá exceder […] del importe medio anual de las remuneraciones percibidas por el agente durante los últimos cinco años o, durante todo el período de duración del contrato, si este fuese inferior”.
  • La indemnización de daños y perjuicios, aplicable únicamente en caso de denuncia unilateral del contrato por el empresario, y que tiene por objeto “indemnizar los daños y perjuicios que, en su caso, la extinción anticipada haya causado al agente, siempre que la misma no permita la amortización de los gastos que el agente, instruido por el empresario, haya realizado para la ejecución del contrato” (art. 29).

Pues bien, en la sentencia de 16 de marzo de 2016, el TS comienza exponiendo su doctrina respecto a este tema (SSTS de 15 de enero de 2008 y 8 de octubre de 2013): no hay inconveniente en aplicar por analogía al contrato de distribución la regulación que la LCA prevé de la indemnización por clientela, pero dicha aplicación no es automática, sino que exige probar la efectiva aportación de clientela y su potencial aprovechamiento por el concedente a la luz de las circunstancias existentes, entre las que menciona “la integración o no del concesionario en una red comercial que aproxime significativamente su posición a la del agente”. También se refiere a la STS del Pleno núm. 1392/2007, que reconoció la procedencia de la indemnización por clientela respecto a los contratos de concesión o distribución con base principalmente en el art. 1258 CC, argumentando que existe gran similitud o identidad de razón entre el contrato de agencia y el de distribución, que el esfuerzo desarrollado por el distribuidor va a aprovechar a partir de entonces únicamente al concedente, o que viene a cumplir la función de remedio equitativo cuando el contrato de tracto sucesivo se resuelve por causas sobrevenidas, y todo ello en el sobreentendido de que la concesión de la indemnización no es automática, sino que requiere la concurrencia de los presupuestos mencionados supra (aumento de la clientela, etc.).

En el caso resuelto por la STS, la resolución fue decretada unilateralmente por el concedente sin causa alguna y sin preaviso alguno, y quedó acreditado que se había producido un aumento significativo de las ventas a clientes nuevos y un incremento sensible de las operaciones con la clientela preexistente. Por tanto, se daban las condiciones que el art. 28.3 LCA establece para que proceda la indemnización por clientela y el TS confirmó su concesión al distribuidor.

Y en lo que se refiere a la indemnización por daños y perjuicios, el TS, partiendo también de su procedencia si se cumplen los presupuestos que prevé la LCA, distinguió entre el “daño emergente” y el “lucro cesante”. En cuanto al primero, denegó la procedencia de la indemnización al considerar que los daños reclamados y acreditados en el informe aportado eran inherentes a las ventas, de modo que una vez que la sociedad deja de vender productos no incurrirá en dichos gastos. Y en cuanto al lucro cesante, el TS se hizo eco de varias sentencias en las que indica que el desistimiento unilateral y sin preaviso de un contrato de distribución en exclusiva celebrado por tiempo indeterminado puede resultar abusivo y contrario a la buena fe. De ahí que, en el caso resuelto, condenara a la concedente a su abono, ya que la pericial aportada permitió acreditar la pérdida de un buen número de clientes por la distribuidora y, consiguientemente, la pérdida de oportunidades de negocio sin que tuviera tiempo para reorganizar su actividad. Y en lo que se refiere al quantum, el TS señala que debe tenerse en cuenta el plazo de preaviso que, por aplicación del art. 25 LCA, hubiera correspondido.

Sacristán&Rivas Abogados asesora en el ámbito de los contratos de agencia y distribución, aconsejando al cliente en la fase de preparación, desarrollo contractual y en los procedimientos judiciales que se generan por los conflictos de intereses en juego.

 

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