El deterioro de la banca y el cambio de modelo de negocio

El deterioro de la banca y el cambio de modelo de negocio

Durante estos últimos días se ha producido un aluvión de noticias sobre los despidos que la banca iba a efectuar en su plantilla. Banco de Santander ha cerrado alrededor de 450 oficinas en España, suponiendo el 13% de su red de sucursales[1]. A esta iniciativa se ha sumado Banco CEISS, que ha planteado que la medida es consecuencia de requerimientos de la Comisión Europea. del contexto económico del sector financiero y de incremento del uso de la banca online[2]. Por otra parte, el consejero delegado de BBVA ha anunciado que la entidad podría funcionar con 1.000 oficinas (actualmente cuenta con 3.800)[3]. Lo cierto es que los tipos al 0% y el avance hacia la banca digital está forzando un cambio en el modelo de negocio de las entidades financieras en nuestro país.

Así, la banca ha iniciado la segunda reestructuración del sector, debiéndose de adaptar a la revolución tecnológica. Los argumentos justificativos de la banca son la transformación hacia el modelo digital y la simplificación del centro corporativo[4]. No podemos obviar que, a estas justificaciones, deben sumarse otras razones, tales como la difícil situación que atraviesa el sector financiero, con unos tipos de interés cero, márgenes a la baja y una Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea pendiente de resolución, que podría obligar a la banca a la devolución, con efectos retroactivos de ingentes cantidades percibidas por aplicación de las cláusulas suelo. Además, las malas praxis en la comercialización de productos bancarios complejos y derivados, entre clientes de su propia red, ha traído como consecuencia graves sanciones e infinidad de sentencias condenatorias a la banca y la pérdida de confianza por parte de los inversores. Parece que el futuro está orientado hacia un mundo sin efectivo por el incremento del pago con el móvil, la huida del público hacia la banca online y el cierre de oficinas[5].

La banca se encuentra ante dificultades en el área de su negocio tradicional, como consecuencia de los tipos de interés en mínimos históricos que disminuyen los márgenes, los castigos de los tribunales a la banca y la sombra de las cláusulas suelo. Es por esto que las entidades tratan de buscar alternativas a su negocio, para poder sostener sus ingresos. Así, la banca ha jugado con las comisiones de los fondos de inversión, pero la evolución de los mercados y su sistema de valor liquidativo diario ha frenado en seco dicha estrategia. El cebo para generar comisiones por la venta de productos, su red de sucursales y los ahorradores cansados del bajo interés de sus depósitos[6]. Confluye el interés de la banca centrado en los márgenes con la expectativa de un aumento de rentabilidad de los ahorradores. Sacristán&Rivas Abogados aconseja que los ahorradores extremen las precauciones a la hora de contratar nuevos productos y revisen exhaustivamente la documentación, de los mismos, entregada por las entidades. Lo cierto es que, en los últimos tiempos, se ha producido una migración de los depósitos a los fondos, debiendo tener absolutamente claro, los inversores, que un depósito no es un fondo de inversión. La diferencia está en la protección del FROB de los depósitos, que cubre las inversiones hasta los 100.000 euros, cosa que no ocurre en los fondos de inversión. El nivel de riesgo tampoco es el mismo. Por otra parte, debemos mencionar el desastre del segundo semestre de 2015 y el primer trimestre de 2016, obteniendo los clientes bancarios convertidos en inversores de fondos, un resultado nefasto.

Durante el año 2005, la comercialización de productos financieros complejos, creció de forma considerable en nuestro país. Las entidades ofrecían a su clientela instrumentos financieros cada vez más complejos, sofisticados y difíciles de entender (Bonos Convertibles obligatoriamente en acciones, Bonos Estructurados con diferentes activos subyacentes, KIKOS, Swaps, Collar, deuda subordinada …). Éstos han resultado ser, en ocasiones, altamente tóxicos, y muy perjudiciales para el cliente, constatando una mala praxis en su colocación, incluso a través de campañas masivas por medio de las cuales incentivaron a ahorradores la colocación, cuando en ningún caso, eran productos recomendables para un inversor sin experiencia, ni conocimientos sobre los mercados financieros. Las consecuencias de la comercialización de este tipo de productos tóxicos, hicieron que las entidades cesaran en la colocación de este tipo de activos. Pero, ante la situación antes descrita y la necesidad de búsqueda de negocio, han hecho que la banca resucite a los estructurados, a pesar de la reciente experiencia vivida en los años 2007 a 2012. El atractivo lo encuentran los inversores en las rentabilidades superiores a las ofrecidas por los depósitos, la deuda o la bolsa. La banca se ha lanzado a la venta de depósitos estructurados sin principal garantizado a vencimiento, los antiguos CFAs y a la colocación de bonos estructurados de renta variable. En estos casos, el problema está en los mayores riesgos que asume el cliente, frente a la inversión tradicional en un depósito de principal garantizado, que en muchos casos se incrementa por estar el producto ligado a un crédito, esto es, fuertemente apalancados.

Sacristán&Rivas Abogados recomienda extremar las precauciones a la hora de contratar un producto financiero que ofrezcan grandes rentabilidades, exigiendo a la entidad que proporcione al cliente toda la información necesaria para el entendimiento de la naturaleza y riesgos del producto.

 

Sacristán&Rivas Abogados

Sacristán&Rivas Abogados. Especialistas en Derecho Bancario y Productos Financieros

[1] http://www.expansion.com/empresas/banca/2016/03/31/56fd92c522601d73758b461f.html

[2] http://www.expansion.com/empresas/banca/2016/04/01/56fe5132268e3e34178b4653.html

[3] http://www.expansion.com/empresas/banca/2016/04/05/57037274268e3e3f228b46f8.html

[4] http://economia.elpais.com/economia/2016/04/10/actualidad/1460301906_981477.html

[5] http://cincodias.com/cincodias/2016/04/18/mercados/1460980348_462495.html

[6] http://economia.elpais.com/economia/2016/04/10/actualidad/1460301906_981477.html