Obligaciones convertibles como una alternativa de financiación

Obligaciones convertibles como una alternativa de financiación

La emisión de obligaciones u otros valores convertibles está ganando posiciones como un instrumento de financiación corporativa alternativo a la financiación bancaria tradicional

En el contexto en el que vivimos actualmente, con fuentes tradicionales de crédito contenidas y balances muy apalancados, la emisión de obligaciones convertibles puede postularse como un recurso financiero atractivo para las empresas con proyectos sostenibles, toda vez que permite casar las necesidades financieras de unos con la liquidez de los mercados de capitales, así las compañías pueden captar recursos a corto plazo con una dilución de su accionariado a medio plazo y los inversores pueden obtener rentabilidades superiores a las que ofrecen otros instrumentos financieros.

Como decíamos, parece que este modelo de financiación se abre paso en un entorno muy apalancado, como consecuencia de la inyección de fondos ICO por el Covid-19 y del conflicto bélico en Ucrania. Este instrumento constituye una vía que permite a las sociedades emisoras continuar con sus planes estratégicos, a pesar del contexto actual de compleja e incierta coyuntura económica y financiera por el impacto de la inflación y de la subida de los tipos de interés, en el que resulta fundamental diversificar las fuentes de financiación, aprovechando las oportunidades que se presentan para la captación de nuevos recursos alternativos de financiación.

Las obligaciones convertibles también han ganado visibilidad entre las sociedades candidatas a una futura salida a bolsa en el medio plazo, puesto que evitan una inmediata dilución del resto de accionistas, pues difieren dicha dilución a la fecha de conversión, conversión que puede o no llegar nunca si no se produce la operación, de tal manera que permiten mantener el control o toma de decisión de la operación de salida a bolsa por los actuales accionistas, aportando una financiación extra en esas últimas fases de desarrollo del negocio de la sociedad, con un interés menor al de una financiación bancaria o emisión tradicional. De tal forma que si todo va conforme al plan establecido, la sociedad saldría a Bolsa, dentro de los plazos contemplados en los términos de las obligaciones convertibles y esos inversores, que apostaron en un momento de mayor riesgo por la sociedad, convertirán las obligaciones con una prima muy favorable.

En este contexto, conviene conocer bien las clases de obligaciones convertibles existentes, los límites y condiciones para su emisión, los principales requerimientos corporativos y los derechos de suscripción preferente, para estar preparados para su ejecución. No hay una obligación convertible «única» o totalmente «estándar» y, dados los diferentes tamaños y necesidades de las sociedades emisoras, habrá que estructurar estas obligaciones teniendo en cuenta su finalidad, plazos de conversión, medidas antidilución, eventos o condiciones para su conversión o no, de forma detallada. De este modo, se podrá tomar una decisión más acorde a las necesidades de las compañías y también de los inversores que deciden dar este paso[1].

En cuanto al régimen legal hay que tener en cuenta que nos encontramos ante una normativa farragosa, por lo que entendemos necesario que se acuda a expertos cualificados en la materia para la realización de un estudio sobre la idoneidad de este tipo de financiación para las necesidades de la sociedad o del inversor, estando Sacristán&Rivas Abogados, especializado en la materia y a su disposición a tales efectos.

Sacristán&Rivas Abogados

[1] Las obligaciones convertibles, un instrumento interesante en tiempos de incertidumbre económica | Opinión (expansion.com)