Conflicto de interés. La entidad financiera ocultó a sus clientes que actuaba como agente colocador de acciones adquiridas

Conflicto de interés. La entidad financiera ocultó a sus clientes que actuaba como agente colocador de acciones adquiridas

La entidad financiera celebró con sus clientes contratos verbales de gestión de cartera asesorada

El Tribunal Supremo en Sentencia nº 666/2016 de 14 de noviembre, ha desestimado el recurso de casación interpuesto por Banco de Santander. La entidad financiera celebró con varios clientes contratos denominados gestión asesorada para la inversión en acciones Meinl, actuando como agente colocador. A los clientes se les indicó que las acciones tenían una rentabilidad alta y una volatilidad menor que la renta variable. Además, Banif dijo que tenía contacto directo con el equipo directivo de Meinl y que serían informados periódicamente de todas las circunstancias que fueran ocurriendo en relación con las acciones ofertadas. Finalmente, los clientes ante la bajada de cotización de las acciones, decidieron venderlas.

Meinl European Land era una sociedad austriaca dedicada a la promoción de inmuebles comerciales en países de Europa del Este, que cotizaba en la Bolsa de Viena. Dicha sociedad convocó para el 23 de agosto de 2007 una junta general extraordinaria, en cuya convocatoria anunció que durante los meses de abril y julio de ese año había recomprado acciones propias y proponía el aumento de la autocartera hasta un 20%, señalando la Sala: “A consecuencia de dicho anuncio, entre los días 26 y 30 julio de 2007, las acciones bajaron en su cotización en la Bolsa de Viena de 20,01 € a 15,75 €, en agosto subieron a 17,20 €, pero el día 29 de ese mes se desplomaron a 11,92 €; y tras diversos problemas, entre ellos el procesamiento del presidente del consejo de administración, el valor descendió en 2009 a 4 €. 3.- En el extracto de posiciones del mes de julio de 2007 que BANIF envió a los clientes a principios de agosto, así como en la información suministrada tras la celebración de la junta general de Meinl el 23 de agosto, se les indicaba que la minusvaloración sería pasajera, que la empresa era sólida y que la cotización se recuperaría. En comunicaciones sucesivas remitidas por correo electrónico a los clientes, se les informa que la empresa tiene actividad y que es sólida, e incluso hasta finales de 2008 seguían aconsejando la compra de acciones.”

El Tribunal Supremo entiende que la entidad financiera ocultó a sus clientes que actuaba como agente colocador de las acciones adquiridas, estableciendo: “El motivo hace supuesto de la cuestión, porque pretende eludir la base fáctica de la sentencia. En efecto, en la misma (fundamento jurídico segundo) se afirma rotundamente que, aunque los contratos se formalizaran bajo la apariencia de un simple contrato de depósito y administración de valores, queda «fuera de toda duda la celebración de contratos verbales de gestión de cartera asesorada con todos y cada uno de los actores y que fue precisamente en base a ellos y a la confianza que les ofrecían sus asesores que se aventuraron a invertir en Meinl». Lo que queda reforzado por el hecho de que la sentencia reprocha a la entidad financiera que ocultara a sus clientes que actuaba como agente colocador de las acciones de Meinl, es decir, como encargada de la venta primaria de los activos, mediante su ofrecimiento y venta a los potenciales adquirentes, obteniendo una comisión tanto por la venta de las acciones, como por el mantenimiento en el tiempo de la inversión.”

En este caso, no puede la entidad financiera recurrente sostener que no existe asesoramiento financiero, puesto que, en el caso concreto Banco de Santander realizó una recomendación personalizada a sus clientes, confirmándose la Doctrina sobre que es bastante que exista una relación entre las partes en cuyo marco la entidad ofrezca el producto a los clientes y les recomiende, sin ser necesaria la existencia de un contrato remunerado ad hoc, ni que las inversiones se incluyan en un contrato de gestión de carteras. En este sentido la Sentencia señala: “Pero es que, además, según las propias Directivas que invoca la parte recurrente, para que pueda considerarse que existe asesoramiento al inversor deben concurrir tres circunstancias: (i) Que se incluya una recomendación, es decir, un elemento de opinión por parte de quien presta el servicio; (ii) Que se realice respecto a una o más operaciones sobre instrumentos financieros concretos; y (iii) Que sea personalizada, es decir, se presente explícita o implícitamente como idónea para esa persona, en consideración a sus circunstancias personales. Y las tres condiciones se dieron en este caso, desde el momento en que Banif ofrecía a los clientes que contarían con un «asesor de patrimonios», que los conocería en profundidad y que diseñaría y vigilaría continuamente su cartera de inversiones. Así como que, una vez realizada la inversión, siguió haciendo recomendaciones personalizadas sobre su mantenimiento o sustitución. Es decir, la interpretación de la Audiencia Provincial es perfectamente respetuosa con el art. 1.282 CC, puesto que de los actos coetáneos y posteriores de la recurrente se desprende claramente que prestó asesoramiento a los inversores demandantes.”

Por último, la Sala apunta que el perjuicio patrimonial, su previsibilidad y el nexo causal es causa de las pérdidas producidas como consecuencia del retraso de los clientes en la toma de posiciones de desinversión, con motivo del suministro por parte de la entidad financiera, de información a destiempo. Asimismo, el resarcimiento de daños y perjuicios tiene que alcanzar el menoscabo económico sufrido por el perjudicado, esto es, la existente entre la situación del patrimonio que sufrió el agravio y la que tendría de no haberse realizado el hecho dañoso.

Sacristán&Rivas Abogados considera que, ante la reciente jurisprudencia del Tribunal Supremo en materia de responsabilidad contractual, como consecuencia de las malas praxis en la comercialización y asesoramientos de productos financieros, deben revisarse las posiciones tomadas ante las contrataciones efectuadas y acudir, cuanto antes, a expertos cualificados en este materia, para que se lleve a cabo un estudio de las circunstancias del caso concreto, y si así procediese, puedan plantearse la reclamación correspondiente, estando este Despacho a su disposición a tales efectos.

 

Sacristán&Rivas Abogados

Sacristán&Rivas Abogados. Especialistas en Derecho Bancario y Productos Financieros